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Iccon - Consultoría
Creatividad dentro de la empresa
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De la divergencia de opiniones surgen las nuevas ideas.
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Una nueva mirada
Para ver nuevas oportunidades desde un lugar diferente, con el foco centrado en las personas y las experiencias.
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se nos presenta.
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con atención, ellos dicen más
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COACHING EMPRESARIAL

Para mejorar  y desarrollar habilidades en la vida, en los negocios, en sus relaciones de manera que las personas sean más felices, más productivas y exitosas con capacidad para alcanzar sus metas de una forma equilibrada.

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Se enfoca en las relaciones de las personas con el dinero, las finanzas y las creencias respecto al bienestar económico, a efectos de lograr una vida plena.

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Se trata de conformar los distintos aspectos de la comunicación interna, las habilidades sociales, la resolución de conflictos y la regulación de emociones.

Cultivar la asertividad.

No!! a las palabras y/o acciones que quieren herir.

Cultivar la asertividad.

La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular ni manipular a los demás. Los comportamientos asertivos suponen un saber defender las propias necesidades frente a las exigencias de los demás sin llegar a utilizar comportamientos agresivos o violentos.

La asertividad es el punto medio entre los comportamientos inhibidos propios de las personas tímidas o inseguras y los comportamientos violentos propios de las personas agresivas y egoístas.



La persona inhibida y sumisa
no defiende sus propios derechos, respeta a los demás pero no se respeta a sí misma.

La persona agresiva defiende sus derechos de forma excesiva, no respetando a los demás y frecuentemente generando conflictos por este hecho. Carece de habilidades sociales para relacionarse con la debida "sensibilidad" o “empatía”.

La persona asertiva sabe respetar a los demás sin dejar de respetarse a si misma. No pretende entrar en el esquema de ganar o perder en la relación con los demás, sino en ¿cómo podemos llegar a un acuerdo favorable a ambos?

No tenemos por qué aceptar conductas violentas, pero ello no significa que reaccionemos en forma agresiva, pues en definitiva si no "creemos" lo que nos dicen no es posible que "sintamos" emociones violentas.

El nivel de asertividad de las personas se va desarrollando desde que nacen y principalmente la familia y los educadores son los responsables de detectar conductas no asertivas en los niños y adolescentes y corregir las actitudes impropias, cambiando hábitos y desarrollando estrategias de respuestas asertivas brindando así la posibilidad a dichos niños y jóvenes a crecer sin violencia ni sumisiones, con respeto hacia sí mismo y los demás.

Contamos con un conjunto de derechos básicos que protegen nuestra habilidad social de asertividad. Verifiquemos si los tenemos incorporados a nuestra vida.

Derechos asertivos básicos.
  1. El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. El derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. El derecho a reconocer mis propias necesidades, establecer mis objetivos personales y tomar mis propias decisiones.
  4. El derecho a cambiar.
  5. El derecho a decir "no" sin sentirme culpable.
  6. El derecho a pedir lo que quiero, aceptando a la vez que me lo nieguen.
  7. El derecho a pedir información y ser informado.
  8. El derecho a cometer errores.
  9. El derecho a obtener aquello por lo que pagué.
  10. El derecho a ser independiente.
  11. El derecho de gozar y disfrutar.
  12. El derecho a triunfar.
  13. El derecho a ser mi propio juez.
  14. El derecho a decidir el hacerme cargo o no de los problemas de los demás.
  15. El derecho de dar o no explicaciones sobre mi comportamiento.
  16. El derecho de no necesitar la aprobación de los demás.
  17. El derecho de no ser perfecto.
  18. El derecho a decidir no ser asertivo.
Existe un cuento escrito por Paulo Coelho, que se llama "El coleccionista de insultos" que describe una situación que más allá del entorno específico del mismo su espíritu es totalmente aplicable a la vida común de nuestra sociedad, en la familia, en el trabajo, en la calle, en los estudios, en el deporte, etc.

"Cerca de Tokyo vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.
Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.
Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven comenzó a provocar al viejo. Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.
Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza. Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aún sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?
El viejo samurai contestó:
- Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?
- Por supuesto a quien intentó entregarlo – respondió uno de los discípulos.
- Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos –añadió el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo."

Nadie nos agrede o nos hace sentir mal: somos nosotros los que decidimos cómo sentirnos. No culpemos a nadie por nuestros sentimientos: somos nosotros los únicos responsables de ellos. Eso es lo que se llama “asertividad”.

ivonne.casulo@iccon.com.uy
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