La Dirección de la Empresa Familiar tiene la responsabilidad de instalar controles internos adecuados a la naturaleza y objetivos de la Empresa:
los “preventivos”, encargados de evitar fraudes y errores, si éstos no funcionan se implementará una segunda muralla,
los “detectivos”, que son los que encuentran las anomalías antes señaladas.
cuando se descubren las fallas se instalan los “correctivos”, cuya finalidad es impedir que estos eventos vuelvan a ocurrir.
El control interno es una base importante para establecer una adecuada división del trabajo y la asignación de responsabilidades.